Chachingo Wine Fair: Una noche para descubrir el vino argentino

Muchos vinos, grandes bodegas, nuevos proyectos y algunos de los principales referentes del vino argentino. Así se vivió una nueva edición de Chachingo Wine Fair en Buenos Aires.

Tuve la oportunidad de estar ahí y, después de recorrer la feria, probar muchas etiquetas y conversar con diferentes protagonistas del mundo del vino, me quedó una sensación muy clara: las grandes ferias no son solamente una oportunidad para tomar buenos vinos, son, sobre todo, un lugar para descubrir.

Una feria que nació en Mendoza. Chachingo Wine Fair nació en 2017 de la mano de Alejandro Vigil, María Sance y Fernando Gabrielli, con una idea bastante clara: promover el vino argentino y generar experiencias que acerquen a productores y consumidores. Con el tiempo, la propuesta empezó a recorrer distintos puntos del país y se transformó en una feria itinerante.

En esta edición, Buenos Aires fue una de sus paradas. El encuentro se realizó durante dos noches, el 21 y 22 de agosto, en el Alvear Icon de Puerto Madero. ¿Los números? 57 bodegas y más de 250 etiquetas para degustar, con productores provenientes de Mendoza, Río Negro, San Juan y Salta.

Una de las cosas que más disfruté de Chachingo fue justamente esa diversidad.

En un mismo lugar convivían bodegas históricas, grandes nombres del vino argentino y proyectos más chicos que quizás no tenemos tantas oportunidades de conocer. Catena Zapata, El Enemigo, Colomé, Luigi Bosca, Lagarde, Pulenta Estate, Trapiche, Trivento, Ruca Malen y Weinert fueron algunas de las bodegas presentes, junto con muchos otros productores.

Los vinos que me llamaron la atención

Con más de 250 etiquetas disponibles sería imposible hablar de todas. Y tampoco creo que ese sea el objetivo de una feria, pero sí hubo algunos vinos que, por diferentes motivos, me quedaron especialmente grabados. Uno de ellos fue el Sauvignon Gris de Humberto Canale. No es una variedad que encontremos todos los días, de hecho única en el país, algo distinto.

Otro de mis destacados fue el Gran Syrah de Pascual Toso. entre tantos estilos y variedades diferentes, fue uno de los vinos que más me gustó y definitivamente quedó anotado entre mis elegidos de Chachingo.

Una novedad

En Dante Robino pude conocer una de las novedades de la bodega: su nueva línea de vinos blancos, creo que ahí aparece algo que me encanta de estas ferias. No se trata solamente de volver a probar grandes vinos que ya conocemos, también existe la posibilidad de encontrarse con variedades menos habituales, descubrir etiquetas y conocer nuevos proyectos antes de encontrarlos habitualmente en una vinoteca.

Hubo algo que disfruté incluso más que los vinos: Las personas.

Detrás de cada vino aparecen enólogos, productores, sommeliers, comunicadores y muchas de las personas que hacen posible que ese vino termine llegando a nuestra copa. tener la posibilidad de conversar directamente con ellos cambia completamente la experiencia. Durante la feria pude compartir momentos con Alejandro Vigil, uno de los grandes referentes de la vitivinicultura argentina, y también con Fabricio Portelli, alguien que lleva décadas comunicando y acercando el vino a los consumidores. También pude conversar con productores y personas detrás de proyectos mucho más pequeños.

¿Cómo recorrer una feria con más de 250 vinos?

Obviamente, no se pueden probar 250 vinos, tampoco debería ser el objetivo. Creo que una feria como Chachingo se disfruta mucho más cuando uno deja de pensar en cuántas etiquetas puede degustar y empieza a elegir qué quiere descubrir. Volver a alguna bodega que ya conocés, buscar una variedad diferente, acercarte a un proyecto nuevo, hablar con quien está sirviendo el vino, preguntar, comparar, y, fundamentalmente, tomarse el tiempo para disfrutar.

La experiencia tampoco termina en las copas.

La propuesta gastronómica estuvo desarrollada conjuntamente por los equipos del Alvear Icon y Casa Vigil, acompañando las dos jornadas junto con música en vivo. También había un espacio donde se podían comprar algunos de los vinos que uno había descubierto durante el recorrido.

Lo que me dejó Chachingo

El vino es mucho más interesante cuando conocemos lo que hay detrás, podemos hablar de variedades, terroirs, puntajes, barricas o métodos de elaboración. Todo eso forma parte de este mundo y es fascinante, pero al final siempre volvemos a las personas y a las historias.

Me llevo el Sauvignon Gris de Humberto Canale, el Gran Syrah de Pascual Toso, la novedad de los blancos de Dante Robino, pero sobre todo las conversaciones, los proyectos que descubrí y las historias que aparecieron detrás de cada uno.

Descorchando historias, copa a copa 🍷

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